Saltar al contenido

Horas reducidas para 10,000 trabajadores de Audi: aún crisis de chips

mayo 24, 2021

A diez mil empleados de Audi se les asignaron horas reducidas debido a la falta de microchips, lo que ralentiza la producción de A3, A4 y A5. Las fábricas implicadas en la reducción de jornada, según informa el diario económico Handelsblatt, son los alemanes de Ingolstadt y Neckarsulm.

La drástica medida se hizo necesaria a partir de esta semana para las dos líneas de producción en Ingolstadt y desde la primera semana de junio se cerrarán las líneas de montaje en Neckarsulm. La propia revista alemana informa de las declaraciones de un portavoz de Audi que habla de una decisión pendiente al respecto durante el resto de junio.

Pocas soluciones a la vista antes de 2022

Aún no se sabe si y cómo esta nueva caída en la producción, ya experimentada por Audi como por otros fabricantes en todo el mundo, impactará en los tiempos de entrega de los modelos antes mencionados.

Lo cierto es que la crisis de los chips no parece destinada a encontrar un alivio antes de 2022, al menos según lo pronosticado por los principales fabricantes de circuitos integrados. Algunos fabricantes de automóviles están tratando de ponerse a cubierto para seguir produciendo automóviles en sus fábricas, en algunos casos incluso cancelando opciones y equipos que implican el uso masivo de chips.

Las cinco causas estructurales de la crisis

Aquí recordamos las cinco principales razones estructurales y contingentes que llevaron a esta duradera crisis de los chips, basándonos en lo que ya ha sido analizado por el propio Handelsblatt:

  1. Los fabricantes de microchips no satisfacen la demanda cada vez mayor
    La digitalización ha provocado un auge de la demanda de semiconductores para electrónica de consumo y automóviles, y la industria, especialmente la asiática, no puede seguir el ritmo de los pedidos recibidos. Falta materia prima y especialistas en la fase de prueba del circuito.
  2. La mayoría de las fábricas trabajan con “obleas” de 300 mm de diámetro y actualmente no pueden convertir a otros formatos más pequeños.
    El resultado es que estas fábricas tienen que esperar incluso más de un año para poder tener nueva maquinaria que les permita procesar discos de diferentes diámetros.
  3. La producción de un microchip implica de 400 a 1400 pasos diferentes, a expensas de la velocidad.
    Esto significa que los fabricantes de automóviles y los fabricantes de equipos electrónicos tienen que esperar al menos tres meses para que se soliciten los semiconductores. El cuello de botella está una vez más en la capacidad de producción de la industria de los microchips, que solo puede aumentarse si se dispone de tiempo y muchos miles de millones de dólares.
  4. Se necesitan $ 3 billones para ajustar la producción a la creciente demanda
    El equivalente a una inversión de 2.458 millones de euros es la cifra que el Boston Consulting Group calcula necesaria para permitir a los fabricantes de chips adaptar la producción, la investigación y el desarrollo a una demanda del mercado que crece un 4/5% cada año y que en 2030 será el doble en comparación con la actualidad. Sumas enormes también para los gigantes del sector que también luchan por identificar los tipos de semiconductores en los que invertir.
  5. Las políticas nacionales y continentales de apoyo a la producción local apenas están comenzando.
    Solo el apoyo de gobiernos y entidades supranacionales como la Unión Europea puede contribuir a la creación de nuevas instalaciones de producción de circuitos integrados capaces de soportar la demanda local. Estados Unidos, la UE, Corea del Sur y Japón ya tienen planes multimillonarios en trámite para respaldar esta elección, pero tendremos que esperar años para ver los resultados.
Configuración